Si no falla la memoria de quien esto escribe, han pasado más de cinco años desde la última vez que Ismael Jordi y José Manuel Zapata, tenores de la tierra, pisaron las tablas del Maestranza. Desde el muy aplaudido Don Pasquale, estos cantantes han recorrido muchos kilómetros, y su voz ha deleitado a públicos más que variopintos, además de forjar una amistad que les ha llevado a idear un interesante espectáculo que esperemos puedan repetir más veces. Por otra parte, y viendo el entusiasmo del respetable, parece que el ciclo de recitales líricos del Maestranza lleva un buen ritmo tras años desaparecido, y el éxito del anterior hace que éste pueda suponer la consolidación definitiva de un ingrediente que nunca debió faltar en su temporada.Extenso y nutrido era el programa que se nos ofrecía, donde para oponerse a la tradición, la ópera…
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