El ballet Las criaturas de Prometeo fue posiblemente la única ocasión que se le ofreció a Beethoven de colaborar directamente con un genio artístico de su misma categoría. Salvatore Viganò (1769-1821), además de un extraordinario bailarín y coreógrafo, fue un excelente compositor, discípulo de su tío Luigi Boccherini, y un hombre de teatro en todos sus aspectos, con una cultura humanística muy superior a la que llegó a alcanzar Beethoven. Las criaturas de Prometeo fue una de sus creaciones más apreciadas y la mantuvo en repertorio a lo largo de toda su larga carrera, componiendo incluso varios números musicales para interpolar entre la música beethoveniana y ampliar así el desarrollo de la narración. Es obvio que fue Viganò quien concibió la idea central de este ballet: el poder civilizador de la música. Y que el encargo a Beethoven…
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