Discos

La música de la memoria

Paco Yáñez
martes, 11 de noviembre de 2008
György Kurtág: Játékok. Selection 2. Gábor Csalog y András Kemenes, piano. Márta y György Kurtág, piano con pedal de supersordino y piano a cuatro manos. Alíz Asztalos, piano y voz. Tamás Bognár, productor ejecutivo. Károly Horváth, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 53:14 minutos de duración grabado en el Estudio 22 de la Radio Húngara, Budapest (Hungría), entre los años 2003 y 2005. BMC CD 139. Distribuidor en España: Diverdi
0,0002329 El año 2008 quedará en la memoria de los buenos aficionados a la música en España, entre otros muchos acontecimientos, por el homenaje que Musicadhoy brindó al compositor húngaro György Kurtág (Lugos, 1926), y que se materializó en una serie de conciertos en torno a su obra de cámara, que contaron con su propia presencia y con la de su esposa al piano, así como con la colaboración de algunos de sus intérpretes más allegados, y con unas valiosísimas masterclasses de este verdadero ‘hombre música’.

En su día -el pasado 10 de mayo-, Mundoclasico.com estuvo en la sala de cámara del Auditorio Nacional de Madrid [leer reseña], para dejar constancia de la interpretación en vivo de algunos de los Játékok (1973-2008, en progreso) por parte del matrimonio Kurtág, en una velada ciertamente entrañable en la que escuchábamos una música que casi parece estar hecha para el hogar, para una interpretación confidente entre ellos dos; más para un momento de reflexión que para un concierto de gran aforo. Es por ello que György y Márta Kurtág, sentados frente al piano, interpretan estas piezas de un modo confidente, entrañable y cálido, como siempre que lo hacen en vivo, de ahí esa evocación que genera de música hogareña, del ámbito más personal e introspectivo.

Con todo, la introspección en György Kurtág no es nunca exclusión o reduccionismo, y como compositor comprometido con su(s) tiempo(s) que es, en los Játékok proliferan múltiples diálogos estilísticos, decenas de interpelaciones e interpolaciones, piezas para el recreo y pasajes para recrear, momentos en los que la historia se hace presente y otros en los que el presente se hace, desde ya, historia viva.

Emparentados, en no pocas ocasiones, con ilustres precedentes como el bachiano Das Wohltemperierte Klavier, o el Mikrokosmos de Béla Bartók -fuentes ambas de las que bebe y con las que dialoga-, los Játékok presentan no sólo una vocación pedagógica y didáctica -para la cual su uso sería totalmente legítimo y recomendable-, sino un carácter de conversación, ya sea ésta a través de la transcripción o de la dedicatoria; procesos ambos por los que se filtran muchos de los más ilustres nombres de la música de todos los tiempos, como Paganini, Stravinsky, Messiaen, Ligeti, el sempiterno Bach, Stockhausen, Varèse, etc, etc, etc.

Los Játékok aúnan los últimos ecos de la avantgarde de la posguerra, en sus primeras y más combativas piezas, junto a pasajes desarrollados casi a modo improvisación o a numerosos compases que despiertan los ecos del romanticismo, de una nostalgia de la figura de un intérprete-creador, que en su ejecución recrea mundos soñados, perdidos, anhelados; aunando voces y permitiéndose ciertas licencias no del todo académicas, y los Játékok son cualquier cosa menos una demostración de academicismo o de filiación a ninguna escuela, estética o movimiento. Son un bello ejemplo de la ‘vida como peregrinaje’, que diría el propio Kurtág; un recorrido que visita diversos momentos de su existencia, de sus edades, de los lugares, campos, ermitas y parajes que ha conocido y aún conoce, pues estas piezas para piano son música de la memoria, o quizás música para conjurar el olvido.

Pero la memoria de György Kurtág ha conocido el horror, el más profundo, el más individual; como también el colectivo y el drama de un siglo que fue tan atroz como lleno de posibilidades. Por ello, su recuerdo, quizás como instinto de supervivencia, o como demostración de que la sonrisa puede más que todas las armas y penas, por momentos se hace humorístico, plagado de recursos irónicos, en los que hasta Kurtág se ríe de Kurtág, haciendo pomposo y afectado lo que en él es natural, sencillo y confidente. Ello no quiere decir que la música sea ‘simple’, nada más lejos de la realidad, y sus Játékok continúan con la exigencia y profesión de fe artística que ha sido siempre el catálogo del compositor de Lugos, incluso con resquicios para la investigación pianística, en piezas con pianino vertical, uso de supersordinos, pasajes vocálicos (en los que Kurtág nos ha legado algunas de las más sabias piezas de la historia), técnicas prácticamente extendidas, etc.

Después de un magnífico primer volumen de estos Játékok (BMC 123), el sello húngaro nos presenta ahora la que es segunda selección de la grabación del ciclo, que se detiene aquí, según me han comentado los responsables de BMC, por decisión del propio Kurtág, que a día de hoy cree que las piezas presentadas en estos dos CDs son las más apropiadas para su audición en formato CD. Es por ello que, con 110 números en total, esta selección en dos partes es la más amplia de las aparecidas en el mercado, así como una de las mejor interpretadas, por parte de Gábor Csalog, András Kemenes, Alíz Asztalos, Márta y György Kurtág. Las piezas a cargo del matrimonio Kurtág no presentan ya la fuerza que ambos podían desgranar en las interpretaciones que registraran para ECM (1619) en 1996, donde su ‘músculo pianístico’ era aún más recio y firme; si bien con el paso del tiempo, la arista, el carácter punzante, ha dado lugar a un discurso mucho más poético e intimista, en el que los Kurtág han ido asumiendo los pasajes técnicamente menos comprometidos en términos de pura digitación y mecanismo (generalmente los dúos), a los que dotan ahora de un sentido y una musicalidad que es difícil encontrar fuera de ellos mismos para estas piezas.

Como ya referí en su momento; charlando el pasado 11 de mayo con el matrimonio Kurtág en Madrid, ambos me comentaban lo satisfechos que estaban a todos los niveles con las ediciones que BMC había realizado de estos Játékok, así como con el ya reseñado en nuestro diario concierto del 80 aniversario de Kurtág (BMC 129) [leer reseña]; satisfacción que creo deben conocer todos ustedes para que sepan hasta qué punto este nuevo CD cuenta con el visto bueno y con el entusiasmo de su compositor. Por supuesto, ni que decir tiene que también cuenta con nuestro entusiasmo como oyentes y seguidores de la obra de Kurtág, al incluirse, además, en esta segunda selección algunas de las piezas que habíamos echado de menos en el primer volumen, como la Antifona fiszben, el Hommage à Csajkovszkij, Alapelemek, Örökmzgó, o la reciente Consolation sereine (2004)... Fragmentos de la música de la memoria, de la memoria de la música.

Este disco ha sido enviado para su recensión por BMC
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