Para cerrar su ciclo operístico del presente año, donde pudimos asistir a alguna sesión de marcada jerarquía como la ‘Ifigenia en Tauride’, Buenos Aires Lírica escogió uno de los títulos más riesgosos dentro de la producción de Mozart, que requiere de un importante y bien equilibrado conjunto de voces solistas. Que el rol de ‘Don Ottavio’ -no protagónico sin duda, pese a contar con dos arias de singular importancia y gran belleza- adquiriese una enorme relevancia vocal se debió a la conjunción de dos circunstancias. Por una parte, la positiva, el excelente momento por el que está pasando el tenor Carlos Ullán. Pero por otra, la negativa, lo dispar de lo ofrecido por quienes sí tenían a su cargo roles centrales, comenzando por quien asumía el que da nombre a la obra. Pero comencemos por lo mejor. Carlos Ullán ofreció una verdadera clase…
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