John Corigliano se suele quejar de la existencia de un cierto rechazo europeo a la música hecha en Estados Unidos. Se puede ir más lejos y hablar de un verdadero ensimismamiento cultural europeo. Algo así como una sensación umbilical muy generalizada entre los habitantes de este continente que -no sé muy bien la razón- nos hace mirar por encima del hombro la cultura de otras partes del mundo, éste que las comunicaciones han hecho cada día más pequeño, más al alcance de la mano. El autor neoyorquino se habría llevado una buena sorpresa y no poca satisfacción al ver cómo recibió su obra el público coruñés. Será quizás porque esta ciudad, siempre abierta y liberal en el mejor de los sentidos, se está abriendo también a un mayor aprecio por la música contemporánea. Tal vez por causas más 'caseras': no en vano Casey Hill es uno de los…
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