Por primera vez se escenificaba en el Maestranza una ópera de Handel, y si la memoria de quien esto escribe no falla, también era la primera vez que una ópera del alemán se escuchaba en dicha sala, por lo que la expectación era grande; sobre todo si a esto sumamos que la Orquesta Barroca de Sevilla, invitada para la ocasión, se enfrentaba a uno de sus mayores retos desde su creación, al menos desde el punto de vista operístico. Y sin duda, en una noche de triunfos, fue el de ésta el mayor con diferencia, por encima de cantantes, puesta en escena o demás elementos. Luminosidad, gran homogeneidad y empaste, o deslumbrantes ejecuciones solistas, nos llevan a confirmar -por si cabía alguna duda- que es la mejor formación barroca de nuestro país. Contribuyó a todo esto el excelente trabajo realizado por el director Andreas Spering, muy…
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