Dos días después de la despedida de Brendel, un gran retorno, particularmente esperado aquí. El aforo estaba casi colmado, pero no se ocupó el escenario y hubo algunos claros. No se trataba de una despedida, sino de un reencuentro. Con mucho extranjero, también. Y sin morbo por ver con sus dos manos tras la recuperación inesperada en 1995 de su mano derecha, que no había podido usar durante cuarenta años. Leon Fleisher, el primer ganador del concurso’Reina Elisabeth’ de aquí mismo, Bruselas, en 1952, debutante con la New York Philarmonic a los dieciséis años. Ahora con ochenta rozagantes (decididamente, habrá que ser pianista para conservarse en esta forma), recuperado el uso de la mano gracias a un método particular de masaje (el Rolfing), y habiendo sido en todo este tiempo ejecutante con la mano izquierda, director de orquesta y…
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