No pude asistir al segundo concierto en que se completaba el ciclo de sinfonías de Schumann, siempre acompañado por un Berlioz. Pero seguramente el segundo no habrá sido muy distinto de este que ahora comento. Y que fue un concierto feliz, no principalmente en el sentido de que fue exitoso (claro que lo fue), sino en el de que todo el mundo estaba desde el principio, y pese a algunos momentos de las obras, relajado y sereno. Puede ser que ninguna de las tres obras escuchadas sean las preferidas de muchos de nosotros (de las sinfonías, tengo una debilidad por los ‘scherzo’ de ambas y la ‘romanze’ de la Cuarta). Y soy de los cavernícolas que suelen preferir a Schumann con una voz y/o un piano. Berlioz es diferente, pero esta es la primera vez que oigo esta no demasiado difundida obertura en concierto, y eso de por sí es un mérito.…
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