En el Auditorio de Galicia, perfectamente preparado y con una orquesta en condiciones disfrutamos del concierto de clausura del III Festival Internacional de Música de Galicia. El éxito se aseguró contando con una de las mejores batutas de España, la de Gloria Isabel Ramos, que vuela por encima de gran parte de sus colegas españoles mucho más afamados que ella.Con enorme pulso e intensidad, dibujó la Sinfonía nº 4 de Beethoven: líneas claras, tempos firmes y fuerza expresiva en una versión atractiva y redonda. De la misma forma se enfrentó a Soleriana de Rodrigo, obrita poco interpretada que no está mal y que Ramos dotó de coherencia y unidad.No vivió su mejor noche Ignacio Rodés, guitarrista encargado del Concierto mudéjar de García-Abril e incurrió en frecuentes errores, lo que no impidió la felicitación final del maestro, presente en…
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