Con ocasión del pasado Festival de San Denis, Colin Davis pidió al Coro de la Academia de Santa Cecilia un préstamo de coristas para la Grande Messe des Morts de Berlioz. “Eran 20 pero sonaron como 60”, comentó Davis en su carta de agradecimiento. Es una observación también apropiada para describir la capacidad de proyección del coro completo durante el Réquiem de Verdi presentado en la gigantesca Sala Santa Cecilia la semana pasada. La calidad acústica creada por el completo revestimiento de madera permitió la perfecta audición del preciso piannisimo (ppp) del comienzo junto al sugestivo e implorante balbuceo coral, en este caso vertido con sugestiva premonición dramática. En el ‘Dies Irae’, Antonio Pappano pudo sostener el balance entre el coro y la orquesta verdaderamente al vilo, logrando una inusual tensión dinámica y emotiva.…
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