Hay óperas que se mantienen en la memoria colectiva del melómano gracias a un solo número: así por ejemplo, el ‘lamento de Federico’ mantiene vivo el recuerdo de L’arlesiana de Cilea gracias al interés de los tenores. La ópera francesa tiene dos ejemplos paradigmáticos en el que la fama de la pieza llega a eclipsar incluso el título: Lakmé y su ‘aria de las campanillas’ y Dinorah con ‘Ombre légère’ (‘Shadow song’ en inglés, ‘Ombra leggera’ en italiano). Algunos incluso las confunden, o intercambian las óperas a las que pertenecen. En todo caso, no faltan en el repertorio de soprano de coloratura que se precie, desde Tetrazzini y Galli-Curci pasando por Calvé, Pons, Callas, Streich, Sills, Sutherland, Gruberova, Anderson, Swenson y un largo etcétera, algunas ya míticas.Naturalmente, en primera línea están las más insignes sopranos ligeras…
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