Seguramente una de las cosas que echaré de menos cuando deje Bruselas será la posibilidad de escuchar grandes solistas, directores y formaciones con gran frecuencia. No sólo porque en general el nivel está a la altura de las expectativas, sino porque si alguna vez hay alguna ligera (o no tanto) decepción, en otras todavía se produce algo muy parecido a lo imprevisto, algo que para quien lleva tiempo escuchando y asistiendo con regularidad a conciertos es más bien infrecuente. Por ejemplo, este concierto en concreto. He escuchado muchas veces a esta excelente orquesta (a la que en el último sondeo ‘serio’ de The Gramophone se ha votado como la mejor del mundo) y algunas -no bastantes- a su actual director. Era un programa para lucimiento e interesante (no es fácil aproximar a Wagner y Shostakovich, aunque en las notas se hable del interés…
Comentarios