La Fenice inauguró su temporada 2009 con una ópera no popular y fue bien recompensada por el público. En la representación que presencié, la del sábado 31 de enero, el teatro mostraba muy pocos claros. Los músicos y el director lucieron el símbolo de la sfiga, la mala suerte, un distintivo violeta para continuar la protesta contra los cortes a la cultura de Berlusconi. Los títulos que seguirán a esta ópera de Erich Korngold son las siguientes: Roméo et Juliette de Gounod, en producción nueva y conjunta con Verona y Trieste, Maria Stuarda de Donizetti con regie de Krief y que promete a Cedolins y Bros (alternándose con Piscitelli-Schmunck a quien escuché en el mismo rol en Berlín), Butterfly, Götterdämmerung, la última jornada de la Tetralogia (por fin!) con el exitoso equipo Tate-Carsen, la ya cansada Traviata de Carsen y, hacia fin de…
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