Entre los conciertos más esperados de la recta final de Semana Mozart 2009 ocupaba sin duda un lugar preeminente la actuación de la Filarmónica de Viena bajo la dirección de Simon Rattle, con el aliciente añadido de Magdalena Kozena como solista vocal. Sobre los atriles, un programa ambicioso con obras de Haydn, Mozart, Mahler y a ultimísima hora, incluso una breve página de Debussy.La velada comenzaba con la Sinfonía 88 de Haydn, interpretada con un sonido que más de un purista tacharía inmediatamente de anacrónico. Y puede que el mayor reproche provenga precisamente de la joya más preciada de la agrupación: la suntuosa sección de cuerdas, cuya densidad impone límites inevitables al dibujo de la articulación y acaba inundándolo todo con una masa sonora muy bella, acaso demasiado. Aún así, sería injusto no romper una lanza en favor de la…
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