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La repercusión de Napster sobre el incremento de las ventas de CDs ha sido mínima, según Phil Hardy, editor de la prestigiosa revista
Music & Copyright y uno de los principales especialistas mundiales en temas de derechos de autor y copyright. Hardy fue la conciencia crítica de la sesión sobre Piratería del
Seminario internacional de la música y el audiovisual en internet del SGAE Forum 2000, como lo había sido José Mª Cámara en la sesión del día anterior sobre el negocio en internet. Si Cámara había afirmado que las fonográficas llevaban veinte años cometiendo errores, Hardy calificó de esquizofrénica la actitud de la industria ante la piratería y afirmó que hay que intentar cambiar la mentalidad de la gente para que reconozca el trabajo creativo como un valor material, y si no cambiar la ley, porque: "una ley que la gente no admite como justa debe cambiarse" y que así ha sido siempre a lo largo de la historia, "los usuarios tienen que aceptar la ley y para ello deben entenderla".Frases que contrastan fuertemente con lo afirmado por los conferenciantes que le precedieron. Robert Kohn, presidente del Consejo de Dirección de
Emusic, votante republicano confeso y autor de un libro de referencia sobre el tema,
Kohn on Music Licensing, hizo una severa crítica a los sistemas de encriptado y protección electrónica de materiales musicales y defendió las fórmulas de
streaming y
download legal y previo pago de MP3, que comercializa su empresa, por ser más accesibles para el usuario y garantizar los derechos económicos y morales de los creadores y sectores productivos. Puso especial énfasis en las nuevas fórmulas de suscripción por una tarifa mensual de US $ 9.95 que permite al usuario bajar a su ordenador toda la música que desee. Hardy por su parte se mostró también favorable a los sistemas de suscripción frente a las descargas encriptadas, por ser más ventajosos y sencillos para el cliente, tal como analizaba recientemente
The Wall Street Journal, un diario poco sospechoso de coqueteos con la insurgencia industrial.Willms Buhse, importante directivo de Bertelsmann para EEUU, presentó su proyecto de
Digital World Services, un complejo sistema de encriptado, protección y gestión de materiales musicales para comercializar en la red, que está siendo adoptado por algunas de las mayores empresas del sector, a pesar de su complicación y alto precio que excluyen a pequeñas y medianas empresas.Kohn abrió los debates legales sobre la piratería musical en internet con un preciso y didáctico análisis forense del proceso Napster. Su conclusión fue que casos como el de Napster se repetirán mientras la industria no ofrezca lo que los clientes demandan: "que sea más fácil comprar que robar".Igualmente didáctico fue el profesor Antonio Castán en su conferencia sobre
La lucha contra la piratería, que complementó la conferencia de Kohn dando la perspectiva y los textos legales aplicables en España y la CE, muy distintos a los anglo-norteamericanos porque se basan en los derechos de autor gestionados por sociedades nacionales como la SGAE frente al sistema de copyright de aquellos. Además Castán se refirió a la importancia de respetar las propias tradiciones legales a la hora de abordar la piratería en internet, novedosa en sus formas y procedimientos, pero no en su fondo.La opinión contraria mantuvo José Manuel Bravo, director de los servicios jurídicos del portal Gran Vía Musical, partidario de legalizar el enfoque de Napster, My MP3 y Gnutella, tal como había propuesto ya el día anterior Ignacio Iglesias, director general de Gran Vía Musical. Su intervención provocó un interesante debate en el que intervinieron varios profesores universitarios de derecho que mostraron su oposición.Otros temas expuestos y debatidos con largueza fueron los problemas legales derivados de la transnacionalidad del mercado de internet y la necesidad de conjugar las legislaciones nacionales con el suficiente sentido común para lograr una concordancia mínima que impida el crecimiento de empresas que no son ilegales, si no alegales, y que no pueden ser prohibidas a pesar de su evidente nocividad. Kohn propuso aplicar mientras tanto el principio legal del "país de origen" como alternativa a la paralización del mercado, sea por una prohibición imposible de mantener o por un exceso de libertad que puede llevar al suicidio.
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