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Los profesores de la Orquesta Nacional de España (ONE) también están dispuesto a llegar a la huelga en caso de que no se resuelvan sus demandas. Así, el comité de la ONE anunció paros para los próximos 17 y 25 de noviembre y 3 y 15 de diciembre. El motivos: llevan 16 años esperando solucionar sus problemas, entre ellos, la contratación definitiva de 33 de los músicos del conjunto que se mantiene desde hace ya 8 años con contratos eventuales y percibiendo un sueldo menor.El comité de huelga de la ONE anunció la intención de convocar paros durante al menos cuatro días de lo que queda de año. Un anuncio que se acompaña de la denuncia de la situación por la que atraviese el conjunto, sin un objetivo claro y sin los medios necesarios para poder afrontar con la solvencia que se espera de la Orquesta Nacional sus compromisos.Desde hace ya 8 años, 33 plazas de la ONE se cubren con contratos temporales, lo que da al conjunto una "inestabilidad en la plantilla" que, según afirma la ONE en un comunicado, "no sólo se perjudica el resultado artístico sino que existe un agravio comparativo" en referencia al menor sueldo que cobran estos compañeros.El director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) de España, Andrés Amorós, les ha anunciado, según afirman en el mismo comunicado, la presentación de un nuevo proyecto para la ONE que estará listo en junio de 2001. Pero la Orquesta, dicen, no puede esperar más.Según el comité, durante los últimos años ha primado "la falta de interés", a lo que hay que sumar los continuos cambios en la gestión y administración del conjunto, aparte del conocido periplo de los cargos del propio INAEM, lo que da como resultado, aseguran, la "improvisación de la gestión".§
Artistas, músicos, trabajadores§Luisa del RosarioEn el último trimestre del año estamos asistiendo a un concierto bastante peculiar donde en lugar de escuchar obras musicales lo que oímos son las quejas de un colectivo -Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Orquesta Nacional de España, ... - al que se ha estado convenciendo durante años de que antes que trabajadores, son músicos y por tanto, artistas.Nosotros, como espectadores, nos sentamos en las confortables butacas (cuando lo son, claro), admiramos los bellos auditorios y simplemente, esperamos. Esperamos a que el señor que mueve las manos dirija a un conjunto en el que no vemos personas sino músicos. Y cuando todo sale perfecto, o al menos sin altibajos, salimos contentos porque hemos podido disfrutar de una bella interpretación de X o de Y.Sobre el escenario, en cambio, no sólo hay músicos, también hay trabajadores. Unos trabajadores que en algunos casos se sienten explotados, en otros engañados y en otros, simplemente, olvidados. Al fin y al cabo, las administraciones saben que los artistas, sobre toda las cosas, son artistas, y como tales subirán a las tarimas y tocarán sin que nadie sepa qué les preocupa.El espectáculo debe continuar, dice un viejo dicho de bambalinas, pero ¿a qué precio?.
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