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'Concerts per a dos clavecins', integral para esta formación de Antoni Soler (1729-1783). la interpretación corre a cargo de Marju Vatsel y Jordi Reguant.A diferencia de sus sonatas, los conciertos no consiguieron una difusión tan amplia en Europa, quizás por la instrumentación. Soler también se distancia más, en estos conciertos, del estilo de Scarlatti, uno de sus maestros.El único manuscrito conservado de esta obra está en la biblioteca de El Escorial bajo el siguiente título:
Seis conciertos de dos Órganos Obligados Compuestos por el Pe. Fr. Antonio Soler. Para la diversión del Ssmo. Infante de España Don Gabriel de Bourbón.Esta copia corresponde al primero de dos Cuadernos, el más rico, supuestamente propiedad del discípulo, mientras que el segundo volumen sería del autor, y no es autógrafo sino de un copista del mismo monasterio.Es interesante hablar también de la instrumentación ya que es bastante improbable que se interpretara con los dos órganos del monasterio, dada la gran distancia que los separa y que habría dificultado su conjunción.Por otra parte las obras sobrepasan en extensión los teclados de muchos de los órganos de aquel tiempo y posiblemente se interpretaban también al clavecín, con un órgano positivo o al clavicordio. Aunque parece ser que entre 1773 y 1774 el organista Joseph Casas habría construido, con ayuda del relojero Manuel Zerella, según los documentos encontrados por la musicóloga Beryl Kenyon de Pascual en el año 1984, un nuevo instrumento para el infante. Se trataría de un solo órgano con dos fachadas y dos teclados partidos independientes, uno con cuatro registros para la mano derecha y tres para la izquierda, y el otro con dos registros para la mano derecha y uno para la izquierda. Una especie de órgano de camera que habría facilitado la interpretación de este ciclo creativo, aunque también podrían haberse alternado distintas modalidades interpretativas.Estos seis conciertos siguen una tipología parecida y representan uno de los mejores entramados entre dos instrumentos de tecla. Organizados en dos movimientos galantes, en forma de sonata bipartita el primero y el segundo como minueto (danza todavía popular), tenían de cuatro a siete variaciones o diferencias, técnica heredada de Cabezón, Aguilera de Heredia y Cabanilles.Los primeros movimientos y el segundo del
Segundo concierto están escritos en forma binaria similar a las sonatas para teclado. El Segundo concierto es una excepción de la estructura binaria, ya que aparece una giga entre los dos movimientos.Y el primer movimiento del
Cuarto concierto, iniciado como afectuoso-andante con largo, dispone de tres temas como un lied, de entre los cuales el segundo tema es más ornamental y el tercero más danzable.Estamos ante una obra que debería llevarnos mas allá del placer de esta gran interpretación y dirigir nuestro interés hacia todo el conjunto creativo de un compositor que todavía nos guarda muchas incógnitas.
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