La primera consideración de este comentario va hacia el público que, con su mayoritaria asistencia, validó estos ciclos de solistas internacionales de la Sala Rodrigo, a pesar de que de entrada, el trío de intérpretes no era de los que se pueden considerar como instaurados en el estrellato permanente. No es la primera vez que me congratulo, desde estas páginas de Mundo Clásico, de la gran calidad de las intervenciones que se suelen ofrecer en la Rodrigo, y que para sí quisiera su hermana mayor, la Iturbi. Esta reflexión también debería de servir a los programadores para que tuviesen en cuenta que el público valenciano ya hace bastantes años que abandonó el provincianismo musical que desde algunas esferas del poder se le supone y que para darle prestigio a una entidad no es necesario ni suficiente con organizar desfiles de renombradas y a…
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