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La nueva música latina se cría en la calle con el alimento de la frescura, el descaro y la espontaneidad. Tal es la tesis que ayer defendieron en Cannes los panameños Los Rabanes y el navarro Tonino Carotone durante la presentación del concierto SGAE/Rock en Ñ, que ha despertado una enorme expectación para ayer noche en el Palacio de Festivales de esta villa francesa.Carotone y Rabanes se han convertido en magníficos ejemplos de la internacionalización de la música en español; el primero, con la conquista del mercado italiano, y los segundos, con su éxito a lo largo de todo el continente americano y la promesa de que intentarán seducir a la audiencia española este mismo verano.El secretario general de la Fundación Autor, Francisco Galindo, fue el encargado de presentar este primer concierto de la Sociedad General de Autores y Editores en el 35º Midem de Cannes. Galindo se mostró especialmente categórico al referirse a los integrantes del cartel: de Antonio de la Cuesta, nombre real de Tonino, dijo que era "el gran divulgador de la nueva lírica española", mientras que a Los Rabanes los saludó como "uno de los grupos que más dará que hablar en el universo hispano a lo largo de los próximos años".Los dos son firmes candidatos a participar en la segunda gira Rock en Ñ de la SGAE, que este año tendrá lugar entre octubre y noviembre y extenderá su radio de acción, como mínimo, por Estados Unidos, México, Brasil, Venezuela y Argentina. La primera edición de Rock en Ñ se desarrolló en julio de 2000, con Santiago Auserón y Bunbury como protagonistas principales y escalas en Nueva York, Chicago, Los Angeles y México D.F.
Compañeros de madrugadaTonino y Emilio Regueira, el locuaz vocalista de Los Rabanes, revelaron ayer que se conocen de "coincidir en las calles de Barcelona", una ciudad donde han compartido "más de una de esas noches que se prolongan hasta las seis o las ocho de la mañana". Carotone fue aún más explícito: "Hay quien critica mi apego por la nocturnidad, pero las fiestas clandestinas constituyen un método de trabajo. En ese tipo de sesiones se perpetraron todas las canciones que hoy constituyen el disco Mondo difficile".La buena estrella de este autor navarro, en cualquier caso, parece lejos de extinguirse. Si
Me cago en el amor constituyó el verano pasado el número 1 más heterodoxo de la música española en Italia, la incontenible fiebre Carotone parece extenderse ahora hacia el este, por todas las islas griegas. El peculiar himno finisecular del desamor se encuentra esta semana en el puesto 22 de las listas helénicas, y su autor colgó hace diez días el cartel de "no hay billetes" en su primer concierto en Atenas, con las entradas a unas 3.500 pesetas.Por su parte, Los Rabanes aseguraron que intentarán colarse este año en el mercado español con temas como
Mi mandona esposa quiere destrozar mi vida, que en el continente americano ha despachado más de un millón de ejemplares. Emilio Regueira accedió a explicar la clave del éxito: "Nosotros escribimos en la calle o en el autobús, pensando en la calentura, el baile y en la posibilidad de que podamos subir a la tarima al mayor número de señoritas durante los conciertos".El quintento panameño, que comenzó en las filas del rock latino alternativo, pertenece ahora a la poderosa escudería del productor Emilio Estefan. La alianza con el marido de Gloria Estefan tuvo mucho de casual, por lo que contó Regueira. “En realidad, nuestra anterior disquera nos dio una gran patada en la cabeza y nos dejó sin plata y con un gran chingo de canciones. Gracias a nuestra amistad con la familia Blades, nos colábamos en los estudios de Estefan a altas horas de la madrugada, de forma independiente. Fueron Madonna y Phil Ramone los que le dijeron a Emilio: "'Eh, tío, esos locos que están metiendo ruido allá abajo tienen filin'. Y hasta hoy...".
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