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El presidente ejecutivo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Eduardo Bautista, y el director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el sudanés Kamil Idris, suscribieron anoche en Madrid un acuerdo por el que ambas organizaciones se comprometen a promocionar internacionalmente la defensa de los derechos de autor, con especial atención al entorno de los países iberoamericanos.Según la SGAE "la América hispana y lusófona constituye uno de los más ricos yacimientos creativos del planeta, pero la falta de una infraestructura adecuada impide que los autores obtengan con regularidad los derechos intelectuales que les corresponden".Para paliar esta situación, el acuerdo de cooperación iberoamericana entre la OMPI y la SGAE contempla la impartición de cursos a técnicos y funcionarios latinoamericanos de oficinas gubernamentales de propiedad intelectual, así como la realización de seminarios prácticos sobre la gestión de derechos de autor en la sede central de la SGAE en Madrid. Además, la OMPI realizará y distribuirá folletos divulgativos sobre los derechos de autor en todas sus lenguas oficiales, y hará un seguimiento, junto a varios especialistas de la entidad española de gestión, sobre el futuro estratégico de la gestión colectiva de los derechos de autor.
Caribe anglófonoLa OMPI es un organismo especializado en propiedad intelectual, dependiente de las Naciones Unidas y con sede en Ginebra. Su acuerdo con la SGAE también incluye la cesión de los programas informáticos desarrollados por la sociedad española para la gestión de sociedades de autores radicadas en los países del Caribe anglófono. Para ello se creará un Centro Regional Caribeño que aprovechará la experiencia de la red iberoamericana Latinautor, que ya ofrece el mismo software de gestión de derechos a los países de habla española y portuguesa.Los autores de la SGAE recaudaron en el extranjero 4.454 millones de pesetas a lo largo del año 2000. Buena parte de estos ingresos provienen del continente americano. Sin embargo, una mejora en los sistemas del control del repertorio podría duplicar o incluso triplicar estas cifras, según los cálculos del Departamento Internacional de la SGAE.
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