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La OSE -Orquesta Sinfónica de Euskadi (España)- ha grabado tres
"compactos" que reúnen seis obras escritas de compositores vascos contemporáneos, encargadas y estrenadas por la propia entidad, según informa el
"Diario Vasco".Los discos, editados por la Fundación de Música Contemporánea con la colaboración de la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE), contienen las obras
Irrintz, de Félix Ibarrondo,
Lizardiren Bariazioak, de Rafael Castro,
Variaciones Concertantes, de Carmelo Bernaola,
Impromptus, de Luis de Pablo,
Laiñoa de Antón Larrauri y
IV Sinfonía Concertante, de Francisco Escudero.Las tres grabaciones, realizadas en la propia sede de la Orquesta de Euskadi bajo la dirección de Juanjo Mena, fueron presentadas en San Sebastián en un acto en el que se reivindicó la validez y la calidad de las obras musicales contemporáneas. Durante la presentación se recordó al compositor Antón Larrauri, fallecido el pasado diciembre.En declaraciones al
Diario Vasco, el intendente de la OSE, Jesús Aguirre, se refirió a la importancia de "difundir y potenciar las obras musicales vascas, una política presente desde siempre en la Orquesta". Aguirre recordó que, además de los discos ahora editados, la OSE también ha llevado a los escenarios
Vita, compuesta por Tomás Aragüés a partir de poemas del escritor Bernardo Atxaga. La Orquesta de Euskadi estrenará además otra obra encargada a Ramón Larrauri.
Irrintz, de Félix Ibarrondo, y
Lizardiren Bariazioak, de Rafael Castro, son las obras incluidas en el primero de los tres discos. La primera, dedicada a la propia OSE, fue compuesta en 1986. Se trata de una obra orquestal en la línea de una anterior creación de Ibarrondo, titulada
Erys. A pesar de su título, no existe en esta pieza ninguna reproducción instrumental del típico grito vasco. La obra
Lizardiren Bariazioak data de 1996. La pieza del compositor bilbaíno Rafael Castro está estructurada a partir de una canción popular vasca recogida por Aita Donostia, con un breve texto de Xabier Lizardi. La obra, dedicada al musicólogo Antxon Zubikarai, está escrita con estilo y procedimientos tradicionales.El segundo
compacto recoge
Impromptus para Orquesta, de Luis de Pablo, y
Variaciones Concertantes (Espacios Variados Nº 2), de Carmelo Bernaola. La obra de De Pablo está estructurada en cinco partes contrastadas. Según declaraciones del autor al
Diario Vasco, es una pieza con "cierta voluntad de estilo" aunque lejos de la "pura especulación sonora". De Pablo invita al público a escuchar la obra "como una aventura". En cuanto a
Variaciones Concertantes -último trabajo orquestal de Bernaola- el autor ha buscado "una estructura formal con elementos de distintas posibilidades combinatorias, que en sus varias apariciones se revisten además de distinta manera". La obra se divide -como la anterior- en cinco partes a partir de un mismo núcleo sonoro básico.El tercer y último disco recoge la
IV Sinfonía Concertante, que Francisco Escudero dedicó a su esposa, y
Laiñoa, de Antón Larrauri, obra que -según su autor- "discurre a través de distintos planteamientos sonoros, ensamblados en una unidad de conjunto". En esta obra, Larrauri quiso reflejar "la niebla del pueblo vasco y todas las clases de nieblas", con una voz que increpa en ellas a través de un lenguaje actual y unos sentimientos perennes.
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