Concluía anoche lo que podríamos denominar primera parte de las representaciones operísticas del Festival Puccini puesto que las próximas programaciones están previstas para el último trimestre del recién estrenado año 2000. Este hecho, junto a la obra escogida y, supongo, la proximidad de unas elecciones generales, atrajo al Palau de Valencia gran cantidad de personalidades entre las que se podrían mencionar a la gran soprano Licia Albanese, presidenta del Instituto Puccini en Nueva York y ya en el campo de la política, a Ana Botella, esposa del presidente del Gobierno de España, presidente de la Comunidad Autónoma de Valencia, consellers de distintas carteras, alcaldesa de la ciudad, etcétera. Como no podía ser menos y ya sucediera en Tosca, el retraso en la llegada de tanto notable y las dificultades de acomodo por temas protocolarios…
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