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El jueves 15 de marzo se presentó en la sala Manuel de Falla de la SGAE el libro Joaquín Rodrigo. Imágenes de una vida plena. En la rueda de prensa estuvieron su autor, el musicólogo Javier Suárez Pajares, Teddy Bautista, presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, Andrés Amorós, director general del INAEM, y Cecilia Rodrigo, hija del compositor y presidenta de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo. La presentación del libro responde a uno de los actos programados para la conmemoración del centenario del nacimiento de Rodrigo.El libro no es sólo una colección de fotos; es más que una biografía, pues además de repasar su vida, sus circunstancias, sus obras y las fotografías que de él se conservan, incluye una amplísima documentación que completa a todo lo anterior. Está dividido en seis partes claramente diferenciadas: los años de infancia y juventud; formación y lucha; años triunfales; años de magisterio; homenajes y reconocimientos; y retiro familiar.Comenzó tomando la palabra Teddy Bautista, presidente del consejo de dirección de la SGAE, y como era de prever lo hizo mencionando el antecedente de este libro, que no es otro que el que se hizo sobre Manuel de Falla, casi con el mismo equipo que en esta ocasión. Subrayó la intención de recoger estas fotografías para la confección del libro, al que citó como insustituíble y como la forma más adecuada para conmemorar el centenario, así como una obligación con el recuerdo de Rodrigo, devolviéndole parte de la inmensa deuda que la SGAE tiene con él (conviene recordar que Joaquín Rodrigo fue socio de la SGAE desde el 13 de marzo de 1933). El compositor fue 'perseguido' por las Sociedades de Autores de muchos países como Alemania, Italia, e incluso la americana, para que se trasladase a sus respectivos países. En el libro se estudia su relación con París, ciudad en la que completó sus estudios, con Paul Dukas, en l'Ecole Normale de Musique, así como su relación de amistad con Manuel de Falla, trascendental en su vida, que marcó el comienzo de su éxito internacional. En París, en el año 1939, compondría su famosísimo
Concierto de Aranjuez. Desde entonces su repertorio ha estado documentado y ha sido interpretado en todo el mundo.A continuación tomó la palabra Andrés Amorós, director general del INAEM, comenzando su discurso contando una 'batallita' de cuando estuvo en el Carnegie Hall escuchando obras de Granados, Albéniz y Rodrigo. Señaló el carácter universal de la figura de Rodrigo, y felicitó a Javier Suárez y a las instituciones por el libro, al que considera valiosísimo científica e históricamente, así como muy atractivo de leer. Así mismo, apuntó lo estupendo de su edición, con una presentación impecable, muy bien escrito, con unas fotografías muy cuidadas; lo considera también muy rico en testimonios, relaciones, estrenos, obras, y con una iconografía que ilustra buena parte de la historia de la música contemporánea de la guerra y de la postguerra. Como curiosidades hizo alusión a dos citas que le llaman la atención: una de Enrique Franco (que asegura que la línea de Rodrigo está muy clara, y que proviene de Falla, Scarlatti (el españolizado), Salinas y Soler), y otra de Sopeña. Reivindicó el estudio de la figura de Lucrecia Bori (de la que opina que es una figura importantísima pero olvidada), y culminó su intervención citando un poema de Manuel Machado dedicado al Maestro Rodrigo.A continuación habló Cecilia Rodrigo, presidenta de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, que expresó su satisfacción y agradecimiento por la creación del libro a las personas que lo han hecho posible, en especial a su autor Javier Suárez Pajares. Asegura que ha sido consciente de la dificultad que entrañaba la obra, y manifestó su entusiasmo por el buen hacer que ha visto y vivido durante todo el proceso. Se emocionó al recordar cómo su madre, ya mayor, hojeaba en la cama el libro que se hizo sobre Manuel de Falla, y que podría haber sido este sobre el Maestro. También señaló la estupenda calidad de impresión, y se mostró segura de que el lector tendrá una visión muy amplia de la figura del compositor gracias al texto, fotografías y documentos que conforman la obra. Por último, hizo hincapié en la escasa bibliografía que hay en torno a la figura de Rodrigo, y espera que este libro sea un punto de partida para solucionar ese vacío.Javier Suárez Pajares, el autor, fue el encargado de cerrar la presentación. Comenzó hablando del libro que ya hizo acerca de Manuel de Falla, que marca la historiografía musical española por ser el primer libro iconográfico sobre un personaje de la historia de la música de nuestro país. Recogió las palabras de Cecilia Rodrigo para decir que aún han de "correr ríos de tinta" acerca de la figura de Joaquín Rodrigo (frente a Falla, del que se ha escrito mucho), puesto que aún es un personaje profunda y lamentablemente desconocido (la gente no suele conocerle más que por el
Concierto de Aranjuez).Para el autor de la obra hay dos hecho que marcan este desconocimiento: que consiguió vivir bien de su trabajo como compositor, cuando lo normal es lo contrario, o como mucho 'malvivir' de ello; y por otro lado que fue capaz de sobrevivir a una época de crisis creativa, pasando su obra de ser la vanguardia de nuestra música a convertirse en una moda, y posteriormente a ser historia. Así mismo, el continuo enfrentamiento entre lo nuevo y lo ha antiguo ha contribuido a obstaculizar ese proceso de reflexión objetiva sobre su personalidad, que nos ha llegado completamente distorsionada. Por lo tanto, estima que este es un buen momento para comenzar una reconsideración objetiva de Rodrigo y de su obra, y que había por ello una necesidad imperiosa de hacer un libro de las características del que estaba presentando. Señala las diferencias con su anterior libro sobre Falla: este último es más gráfico, mientras que el de Rodrigo aporta mucha documentación escrita, que amplifica la información que nos ilustran las fotografías. El texto que se asocia a las imágenes viene de fuentes muy distintas; hay mucha riqueza epistolar (posiblemente la correspondencia del compositor sea una de las más prolíficas de la historia de la música española), así como grabaciones, vídeos y documentación aparecida en la prensa, que se conserva en los archivos de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo.Javier Suárez Pajares considera que el libro es ameno, coherente e informativo, lo que lo diferencia de un mero álbum de fotos: el libro no es acumulativo, sino selectivo y crítico en su contenido. Además lo señala como un libro de referencia en todo el mundo. Otra diferencia que señala entre esta obra y la que realizó sobre Falla es la que hay en referencia al tipo de fotografías: Manuel de Falla aparecía posando en todas, pues para entonces la fotografía era un hecho casi sorprendente (cabe la excepción de una en la que aparece con Rubinstein, en la está gesticulando). Sin embargo, en este libro hay fotografías muy naturales, puesto que Rodrigo podía considerar ya la fotografía como un hecho más de la vida cotidiana. Además hay caricaturas, retratos, carteles, portadas de discos, programas de mano, manuscritos e imágenes de la puesta en escena de uj buen número de sus obras.Por último, se muestra seguro de que el compositor se habría congratulado de haber visto el libro, y muestra su agradecimiento a las instituciones (SGAE e INAEM), a la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo y a todo su personal, sin ayuda del cual hubiera sido imposible su realización, y al diseñador, José Luis de Liges, al que atribuye el 100% de la parte visual de la obra, gracias al cuidado que ha puesto en su presentación y edición. Además, quiso mostrarse como representante de la Universidad Complutense, en concreto de la Facultad de Geografía e Historia, en la que es profesor de Musicología, viendo desde esta postura otro modo de dar las gracias al compositor, que comenzó la tradición de la enseñanza en la Universidad, con la cátedra Manuel de Falla.En el turno de preguntas se planteó una empresa muy interesante: realizar una edición con toda la correspondencia del Maestro, una de las mayores de nuestra historia. En la exposición que se inaugurará en Valencia a finales de mes se intentará mostrar toda la riqueza de los archivos de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, incluida la parte epistolar.Entre las imágenes que se pueden ver en el libro, con el Maestro Rodrigo aparecen otras figuras, como las de Regino Sainz de la Maza, Victoria de los Ángeles, Narciso Yepes, Lucero Tena, Conrado del Campo, Eduardo Toldrá, Ros- Marbá, Montserrat Caballé, Plácido Domingo o Nicanor Zabaleta. Como curiosidad, en la rueda de prensa también se indicó la presencia en una fotografía de uno de los presentes al acto, Antonio Moreno, director de la revista
Ritmo.No podemos terminar esta reseña sin indicar el enorme trabajo que el autor ha tenido que realizar para la confección del libro; por ello hay que agradecérselo no sólo desde esta edición sino desde toda la comunidad musical.Además, tampoco podemos pasar por alto la ardua labor de Yolanda Acker, que ha realizado la traducción de toda la obra al inglés (el libro se presenta en una edición bilingüe).
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