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El gobierno argentino pretende duplicar la cifra de visitantes franceses en un periodo de dos años. A este fin, la Secretaría de Turismo del país sudamericano ha organizado la Semana del Tango en París.El programa Buenos Aires Tango, maratón que termina el 27 de mayo, incluye conciertos, bailes y clases gratuitas para aprender cortes y quebradas. Participan en la promoción argentina notables intérpretes del tango.Entre las medidas que el gobierno pretende adoptar, figuran la ampliación de plazas en vuelos directos entre Buenos Aires y París, -hasta llegar a 100.000 asientos anuales- así como la devolución de impuestos a los turistas en los conceptos de hotelería y gastronomía.Además del tango como símbolo de Argentina, en esta iniciativa se ofrece a los potenciales turistas franceses distintos atractivos, como los singulares paisajes, las viviendas antiguas reconvertidas en hospedajes de lujo, y los lugares aún vírgenes para practicar 'turismo de aventura' en la Patagonia.Por otro lado, el presidente de Argentina -Fernando de la Rúa- anunció a finales del pasado año la presentación ante la UNESCO de la candidatura del tango para que sea proclamado patrimonio oral e intangible de la Humanidad.La candidatura fue propiciada por la secretaría de Cultura y Comunicación de la Nación y de la Academia Nacional del Tango, que preside el poeta Horacio Ferrer.
Un pensamiento triste que se bailaEl tango, que en sus orígenes fue llamado 'tango criollo en el Río de la Plata' -para distinguirlo del tango andaluz- reconoce en el ritmo de la habanera una influencia insoslayable. Con otro ritmo inconfundible, el del candombe -siempre presente en las reuniones festivas de los negros- se fue gestando su manifestación coreográfica.Hacia 1880 aparecen ya casi definidos sus elementos básicos, y lentamente se convierte en una danza melancólica y a la vez tan sensual que, durante mucho tiempo, sólo se bailó entre las gentes de las clases más bajas y en los prostíbulos. Su ingreso a los sectores más altos de la escala social fue progresivo y dificultoso. Pero cuando ese ingreso se produjo su desarrollo y expansión fueron incontenibles.No sólo sus letras reflejaron la realidad del momento: su ritmo y la belleza de las composiciones musicales lo convirtieron en un fenómeno que se extendió por el mundo entero, fascinando por igual a gentes de todas las nacionalidades, que en los últimos tiempos ponen singular empeño en aprender a bailarlo.Como género musical ha sido, según las épocas, reprobado, ensalzado, satirizado y analizado. Y hasta un escritor de prestigio internacional, como Ernesto Sábato, le ha dedicado uno de sus libros:
Tango, discusión y clave, publicado en 1963, en el que recordó que "fue Enrique Santos Discépolo -su creador máximo- quien dio la definición más entrañable y exacta: El tango es un pensamiento triste que se baila".Del arrabal porteño a la ciudad, y de allí al mundo, es hoy el símbolo más representativo del país.
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