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Han sido días de duelo para el mundo de la música culta (si me permiten la expresión), hace escasas fechas fallecía nuestro universal Alfredo y el eco de su pérdida aún resuena omnipresente en los fosos y escenarios de todo el planeta, los engranajes de Kronos han chirriado, pero no se han detenido y hemos llegado a las conmemoraciones, aunque sean de hechos luctuosos. Hace unos días se cumplían los 22 años de la muerte de la diosa Callas (
ver noticia en Mundo Clásico) y por mucho que hablemos, nunca llegaremos a comprender con certeza todo lo que todos los amantes de la música y del teatro le debemos. No es el objetivo de este texto glosar la figura de la gran soprano, cosa que ya ha sido realizada en los distintos medios de comunicación con mayor o menor fortuna. Sí me gustaría añadir tan sólo un apunte: en mi opinión, fue la "
responsable" de elevar la coloratura a un concepto superior a la simple utilización de un simple recurso técnico para convertirla en lo que es, un auténtico arte capaz incluso de transmitir situaciones emocionales de los personajes, y de crear una escuela con brillantes sucesoras (Joan Sutherland, Edita Gruberova, etc.).Por otra parte, siguiendo con los actos del Festival Puccini iniciado oficialmente el día 14 con la representación de
Tosca (
ver crítica), la Fundación Tercer Milenio en colaboración con el Ayuntamiento de Valencia y el Palau de la Música han tenido el buen criterio de traer a Valencia a la soprano Magda Olivero para impartir una conferencia titulada "
Puccini: la sua musica, la sua anima" (día 15) y unas clases magistrales de canto (días 16 y 17).Durante la conferencia, compartieron mesa presidencial con la cantante italiana la Presidenta del Palau de la Música, María Irene Beneyto, y Ramón Almazán, Director del Festival Puccini, que fue el encargado de realizar la presentación de la soprano, a la que definió como "
una gran artista y una gran dama". Entre el público, que llenó por completo la sala destinada al evento e incluso parte del vestíbulo adyacente, se encontraban Simonetta Puccini, nieta del compositor y Nelly Miricioiu, soprano que interpretó el día anterior el papel de
Tosca. Magda Olivero nació en Saluzzo en 1910, debutó en La Scala de Milán en el año 1931 y permaneció sobre los escenarios hasta la década de los ochenta, lo que le ha permitido conocer profesionalmente a cuatro generaciones de tenores: Masini, Bergonzi, Schipa, Lauri Volpi, Gigli, Pertile, Tagliavani, Corelli, del Monaco, Di Stefano, Domingo y Pavarotti. Su amplísimo repertorio (más de setenta roles) abarcó desde el barroco hasta la música contemporánea, penetrando siempre en el interior de cada uno de sus personajes. A este respecto, se podría mencionar el comentario realizado por el propio Cilea a propósito de su interpretación de Adriana Lecouvreur: "
Has ido más allá de las notas; has entendido lo que sentí y has entrado en el alma de Adriana de la misma forma que yo lo hice". La cantante, con una lucidez impresionante, y de una forma entrañable y sencilla, nos desveló a todos los asistentes algunas anécdotas que recordaba, vividas en Torre del Lago, en el propio domicilio del compositor. Así mismo, comentó la historia musical de la familia Puccini y algunos aspectos concretos y en algunos casos anecdóticos de la biografía del propio compositor: "
Puccini provenía de una familia con varias generaciones de músicos... Fue un mal estudiante de música porque no le interesaba el estudio de una forma continuada y se debió al tesón y perseverancia de su madre el que se convirtiera en alumno de Ponchielli en el Conservatorio de Milán... Utilizó dos hojas de música que su hermano Michele envió desde América, debidamente firmadas y datadas, incorporándolas al 2n. Acto de Tosca..." Respecto a Puccini y su música, Magda Olivero comentó: "
Puccini siempre ha sido una cosa mágica para mí. Ha sido el gran amor de mi vida."
"La música de Puccini vivirá siempre a través de los tiempos" Hablando de las óperas del maestro de Lucca dijo que, en su opinión,
Il Tabarro y
La fanciulla del West, son las óperas más modernas desde el punto de vista de la orquestación pero que el último Acto de
Manon Lescaut es su preferido: "
Es sencillo pero maravilloso. Con un enorme enfrentamiento ante la soledad y la muerte". Considera que Liù es, posiblemente, el personaje femenino más pucciniano de todas las óperas de Puccini.Respecto a Tosca, mencionó que fue su último rol de Puccini y esto se debió a una cierta resistencia a representar a Floria, originada por su desconocimiento de la auténtica dimensión del personaje: "
Hasta que no entendí y comprendí perfectamente que significaba Tosca, no quise representarla". Para la soprano, es necesario estudiar cada nota y cada palabra previamente a abordar un personaje, siendo fundamental también el conocimiento del texto original sobre el que se basa el libreto, en este caso "
La Tosca" de Victorien Sardou, puesto que allí se pueden encontrar indicaciones que complementan la descripción del papel. A título de ejemplo, comentó que en la obra de Sardou, Cavaradossi es hijo de un patricio romano y es liberal y antimonárquico y a esto se debe su apoyo en la ópera a Napoleón; por otra parte cuando comienza el drama, el barón Vitellio Scarpia lleva sólo una semana en Roma como Jefe de Policía y ha sido colocado en este puesto por el Rey de Nápoles para que trate con mano dura a los partidarios de Napoleón. Esta referencia temporal indica la maldad del personaje para que tan sólo en una semana logre que Roma tiemble ante él "
E avanti a lui tremava tutta Roma"Además de la complejidad dramática, indicó la gran dificultad técnica del personaje de Floria Tosca, que precisa de un gran control de la respiración para no forzar la musculatura del cuello. En este contexto, alabó la interpretación de Nelly Miricioiu del día anterior. Sin embargo, para Magda Olivero no todo reside en la técnica y en ese sentido matizó: "
La técnica es fundamental, pero debe estar al servicio del personaje. No basta por ella misma" Ya que comenzaba esta reseña con María Callas, ¿qué mejor motivo conductor que su
Tosca para acabar también con ella a modo de homenaje?. En la escenificación de la ópera, la soprano rumana siguió la estética de la Callas (referencia obligada en el papel de Tosca ya que fue con el que debutó en Atenas el 27 de agosto de 1942 y también el último que interpretó en el Covent Garden el 5 de julio de 1965) y colocó los candelabros a ambos lados del cadáver del barón.Finalizada la conferencia, se inició un animado coloquio que confirmó la gran talla humana y artística de Magda Olivero. Todo un acierto de los responsables del Festival Puccini y un puro deleite para los que la escuchamos, aunque fuera en italiano.
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