Pilar Golf ha iniciado una nueva temporada, la quinta de su breve pero ya consistente actividad artística, con la presentación de un joven y talentoso pianista ruso, Boris Giltburg (Moscú, 1984) cuyos méritos ya había tenido oportunidad de apreciar en España en uno de los recitales que ofreció como parte del premio Santander, que conquistó en 2002. Si en aquella ocasión Giltburg me había impresionado favorablemente, ahora su labor me volvió a resultar altamente satisfactoria, en especial en una memorable versión de la Sonata lisztiana, una de las ejecuciones más perfectas y vibrantes que recuerdo. Fue la suya una versión de alto vuelo, imaginativa -sin distorsionar para nada el discurso del músico húngaro- colorida y de enorme amplitud dinámica, desde momentos de gran dulzura e intimismo hasta otros de tremenda pujanza sonora, pese a…
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