Los conciertos del domingo a la mañana en el Wigmore Hall vienen con café gratis donado por Colombia y un vaso de jerez, seco, medio o dulce. Los intérpretes son normalmente jóvenes principiantes, pero siendo el 31 de marzo el 200 aniversario de la muerte de Haydn, el Wigmore decidió encomendar el recital enteramente dedicado a su obra a András Schiff. Acht Sauschneider müssen sein. Ocho se necesitan para castrar a un jabalí, comenzó Schiff entonando con su piano, según la canción folklórica austriaca que inspira el jeu d´esprit compuesto por Haydn en 1765. Luego de subrayar la típica sorna benevolente del compositor con atractivo aire de cantinela, Schiff se adentró con sobriedad expresiva en el alucinante pasaje central, tan elusivo a cualquier escala, de repetidas ascendentes en la mano derecha puntuado por acordes descendientes en…
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