A punto de ceder el testigo de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles a Gustavo Dudamel, Esa-Pekka Salonen se encuentra en plena gira europea con la Philarmonia de Londres, una formación con la que su trayectoria ha estado estrechamente vinculada, desde que allá por el año 1983 el joven finés se hiciera cargo de forma inesperada de una 3ª Sinfonía de Mahler, tras una indisposición de Michael Tilson Thomas. Salonen considera que su labor va más allá de la de ser un mero compositor e intérprete, y asume que uno de los principales retos del director del siglo XXI es tender puentes entre la música culta y su entorno. Poseedor de una acusada conciencia ecológica, ha llegado a afirmar que se siente culpable cuando sus múltiples compromisos le obligan a trasladarse constantemente en un medio contaminante como el avión, y trata de hacer…
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