Lucia di Lammermoor y Edita Gruberova. Una intérprete y un personaje destinados a encontrarse desde siempre, para bien o para mal, con todas las consecuencias. La versión del clásico de Donizetti creada por la soprano de Bratislava es un icono de otro tiempo, de otras voces y otra dramaturgia, de otra manera de hacer ópera. Un icono agrietado por lo años pero todavía en pie, altivo y desafiante, listo para ser adorado o detestado.Porque ante todo, la Lucia de Gruberova sigue siendo hoy fiel a sí misma y a lo que ha representado en las últimas tres décadas. Con sus portamentos y sus continuos ataques di sotto, su rubatos más allá de toda lógica, su tercio grave casi inaudible, su espantosa dicción del italiano... Pero también con su metal todavía esplendoroso, su agudo gigantesco, sus filados de infarto, y su aura de gran diva de antaño…
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