Las esperadas funciones de Werther programadas en mayo por la Staatsoper estuvieron marcadas por el triste anuncio de la decisión de Rolando Villazón de cancelar todos sus compromisos hasta 2010. La casualidad quiso que el también mejicano Ramón Vargas parase por esas mismas fechas en la Staatsoper para interpretar el Lensky de Eugen Onegin, y aceptase sobre la marcha cambiarlo por el rol titular de Werther.
No cabe decir, sin embargo, que la sustitución diese en la diana. El Werther de Vargas se mostró incómodo desde el principio, la voz nunca le corrió con facilidad, y el agudo surgió casi siempre estrecho, descolorido y emitido con esfuerzo evidente. Las cosas mejoraron algo en los dos actos finales, aunque más por oficio y entrega que por suficiencia vocal.
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