Con la sala del teatro cerrada por los trabajos de restauración que durarán en principio una temporada, el final de la actual se hizo en la enorme sala del Forum, muy interesante como arquitectura, pero menos como acústica. Hubo dos funciones en concierto de la difícil y cada vez más popular (por fortuna) ópera de Donizetti, que siempre ha dependido de sus intérpretes para brillar como debe. Aquí debutaba una diva que hace tiempo se ha alejado de las candilejas más célebres en las que supo brillar, que ha tenido algún altibajo y se ha alejado del repertorio del belcanto que fue el que le dio su fama. Que eligiera por primera vez, además, este personaje (había rechazado alguna propuesta anterior por considerar poco creíble su relación de edad con su ‘hijo’ en la ficción) despertaba curiosidad, recelo, morbo. Y bien, yo he apreciado otras…
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