Seguramente no hay una sola respuesta. Pero ¿qué mueve al público a asistir o no a un concierto? Supongamos la hipótesis que siempre dirija la orquesta salteña el maestro Luis Gorelik. Hay conciertos de pocos asistentes. Hay conciertos de los que compran su entrada y de los que son invitados y aún así, hay poco público. Hay conciertos como el de esta noche con un aforo de casi el noventa por ciento. Hay veces que el director titular orilla la perfección como esta noche. Hay otras en que su actuación está lejos de ello. Hay noches en que el maestro se toma el trabajo de explicar lo que se va a escuchar. Esta noche hasta con ejemplos musicales previos. Hay oportunidades en que ni siquiera hay una sonrisa. Hay veces en que espero un resultado determinado y no se da, y hay veces en que ese resultado aparece de improviso, inesperadamente. Hay…
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