Wenzel Fuchs es clarinete en la Orquesta Filarmónica de Berlín. Sabido es que una enorme cantidad de músicos de orquesta en el mundo ansían integrar la fenomenal orquesta berlinesa. Fuchs justifica plenamente su pertenencia a la misma. Se lució en el segundo de los dos conciertos que Weber escribió para su instrumento, ambos dedicados a su amigo Heinrich Bärmann. La obra, altamente expresiva, exigente en su línea musical, le vino de perillas al solista que demostró poseer no pocos recursos con los que se aproxima al límite del virtuosismo. Escalas y fraseo imbatibles fueron dos aspectos destacables de una página cargada de conceptos armónicos, sobre todo en su segundo movimiento, una ‘romanza’ verdaderamente inolvidable.Una hora con veinte minutos dura la Novena sinfonía del austriaco Mahler. Ochenta minutos de manifestaciones fúnebres,…
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