Atípico concierto, el protagonizado por Grigory Sokolov como parte del ciclo de recitales pianísticos de la presente edición del Festival de Salzburgo. En programa, las Sonatas opus 2 nº 2 y opus 27 nº 1 ‘quasi una fantasia’ de Beethoven, seguidas nada menos que por la Sonata en re mayor D850 de Schubert. Un envite denso y exigente, estilísticamente compacto, sin rastro de los habituales Chopin, Prokofiev o Rachmaninov, que con frecuencia se asocian al piano poderoso, apasionado y brillante de Sokolov.No conviene olvidar, sin embargo, que la gran escuela rusa a la que pertenece el de San Petersburgo ha dejado enormes lecturas de los clásicos vieneses, desde los inolvidables Haydn y Schubert de Richter hasta el titánico Beethoven de Gilels, por citar sólo dos ejemplos ilustres. Sokolov, por su parte, plantea a sus 59 años un Beethoven de…
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