Fue a la muerte del escritor Alessandro Manzoni cuando Verdi decidió finalmente escribir su Misa de Requiem. Como muchos compositores, se da cuenta de la cercanía de la muerte y por lo tanto de lo efímero de la vida. En el aspecto musical hay que decir que hubo poca fusión entre coro, orquesta y director. Tocar, cantar o dirigir técnicamente es relativamente fácil. Es en el aspecto comunicativo donde el arte se manifiesta en su estado puro. La expresión no puede verse reducida al paupérrimo, forte o piano con sus cuatro variantes más. Sintiéndolo mucho, el producto de una obra de repertorio como es el gran Requiem de Verdi no fue el esperado. Si la dirección de Günter Neuhold buscaba unos claroscuros que la obra requería, no se lograron más que cambios bruscos de contraste que chabacanizaban los momentos intensos que requería la…
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