Arte y política son malos amigos, en realidad la política es un enemigo del arte, la política se acerca al arte cuando le conviene y nada mas. El arte es un juguete de la política. Es por lo tanto peligroso cuando el arte se acerca a la política y más aún cuando la política es borrosa. En el programa de los Proms, Barenboim expresa “no tenemos una línea política y no le decimos a la gente que es lo que deben pensar, solo les decimos que este conflicto (israelí-palestino) no tiene solución militar.....” Pero en Mundo Clásico no expresamos opiniones políticas sino opiniones basadas en los conciertos que presenciamos y por eso el título de esta nota. Hace diez años Barenboim fundó esta orquesta junto a su amigo Edward Said y hoy podemos escucharla sin temor a ser influidos por ese enemigo del arte, la política. El programa fue desafortunado…
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