Los coros que Mendelssohn escribió para su Elias constituyen, sin duda, una de las razones que explican la popularidad que la obra alcanzó en el siglo XIX. Manifiestan el cuidado con el que su autor estudió las partituras de Handel y Bach, así como su personal sentido del drama. Recuérdese el compacto efecto sonoro del tutti inicial (‘Hilf, Herr’) y cómo contrasta con la delicada sección que viene a continuación. O, ya al final de la obra, pensemos en los procesos de progresiva intensificación con que el coro describe la ascensión del profeta. Al mismo tiempo, es de destacar el equilibrio entre el monumentalismo de las partes corales y el lirismo, próximo al Lied, de las partes solistas, evidenciando la seguridad con la que Mendelssohn escribía para la voz. Su importancia en esta partitura hace que sea necesaria la presencia de un…
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