Nunca había escuchado a Carmen Piazzini en vivo y este primer contacto me resultó altamente satisfactorio. Nos encontramos frente a una artista consumada, que no necesita grandes despliegues pirotécnicos ni recurrir a obras espectaculares que buscan llamar la atención, sino que prefiere concentrarse en hacer buena música. Su enfoque, muy serio y cuidadoso, se adentra con fidelidad en el espíritu de las obras que encara, permitiéndole exponerlas con prestancia y elocuencia, alcanzando en todas ellas un parejo nivel de jerarquía e idoneidad. El programa tenía una estructura peculiar, con una constante alternancia entre los dos compositores cuyos bicentenarios agasajaba: sendas Sonatas en dos movimientos, en Sol y Re, de Haydn enmarcando las Variaciones Serias de Mendelssohn en su primera parte y dos grupitos de Romanzas sin Palabras de…
Comentarios