Dentro de los espectáculos de una hora de duración, con entrada libre y gratuita que se agrupan -ahora llegando a los 50 años consecutivos de vida- bajo el titulo de ‘Conciertos del Mediodía’ y que regala a los melómanos porteños esa institución señera que es el Mozarteum Argentino, se presentó una de las orquestas provinciales que están paulatinamente poblando el panorama sinfónico argentino, antes limitado a un puñado de grandes ciudades. Lo primero que llama poderosamente la atención viendo al conjunto neuquino es la juventud de todas sus filas. Acostumbrados aquí en la capital a la veteranía -a veces rayana en la vetustez- de nuestras formaciones sinfónicas oficiales, esta eclosión de gente nueva (la edad promedio ronda los 27 años) es digna de elogio. Lo mismo cabría decir del director, en su cuarta temporada al frente del…
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