Por el culo entran y salen, como gusanillos, los antológicos personajes surrealistas de la “anti-anti ópera” de Ligeti. Y también por los pezones. Nekrotzar, el risueñamente frustrado ángel exterminador prefiere en cambio que le vomiten por la boca para anunciar la proximidad de la cometa que destruirá el mundo. La gran cabeza rota mueve su lengua y también sus ojos aterran con movimiento de pupilas parlantes. El memento moris más dramático es la proyección que transforma en calavera y esqueleto la gran cabeza del monumental cuerpo desnudo giratorio que constituye el único decorado de la producción. Pero el culo insiste en su protagonismo, hasta el punto de abrirse en dos para invitarnos primero a los intestinos y después a la gran cavidad ósea donde tiene lugar el desopilante aquelarre a lo Thriller que emborracha y duerme a Nekrotzar.…
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