Reafirmando la célebre frase de Baltasar Gracián, éste que casi podríamos tildar de brevísimo concierto de nuestra Sinfónica -apenas 45 minutos de música en una apretada selección de fragmentos de los actos tercero y quinto de la obra de Massenet- tuvo un muy alto nivel artístico, basado primordialmente en la solidez musical de sus tres protagonistas, ambos cantantes y el director. Paula Almerares se encuentra en un momento vocal óptimo, que volvió a poner de manifiesto en este trabajo, luciendo la amplitud, calidad y seguridad de su emisión, siempre afinada y refinada. Su labor fue bastante exigente, ya que desde su entrada en escena (durante el ‘Cours-La-Reine’) hasta su muerte en brazos de Des Grieux en el final de la ópera fueron escasos los instantes en que no cantó. Agudos plenos, sabio empleo de la respiración así como una línea…
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