Está olvidado -bastante o mucho- o “en cuarentena” Alejo Carpentier, una de las figuras señeras no sólo del famoso boom latinoamericano sino de la literatura en lengua castellana a secas. Y cómo le importaba y le gustaba la música, ya fuera en las propias novelas (ahí están su Concierto barroco y nada menos que La consagración de la primavera, además de sus pensamientos en sus artículos o ensayos que no son ficción). Confieso que pensé mucho en él apenas vi al siempre joven Dudamel, aunque menos frágil que cuando lo vi debutar hace ya algunos años en el Colón porteño (aún abierto, aunque ya a los tumbos) con su orquesta venezolana y su maestro y creador Abreu (a los que algunos porteños ilustres, incluyendo instrumentistas, miraban un poco por encima del hombro). Porque este muchacho de memoria excepcional, que parece nadar en medio de…
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