El título pertenece a la exposición con música y cantos que se desarrolla en la plaza delante del teatro, particularmente (pero no sólo) en el intervalo de las representaciones a los pies de una enorme estatua llamada ‘Buda de tres piernas’ (sin cabeza), que pertenece al mismo artista plástico que, en coincidencia seguramente con la presencia de China en la muestra cultural anual Europalia en Bruselas, firma su primera puesta en escena de una ópera. Y lo pone todo: monjes budistas, templo chino (pero dioses ingleses o levemente grecorromanos), un ‘caballo’ alzado que termina contagiando su celo a los monjes poco ‘zen’, dos luchadores de ‘sumo’ (aunque me parece que esto es más bien japonés, pero igual me equivoco porque experto no soy), una de las cantantes del grupo que ameniza en la plaza ataca un largo, bello y triste canto del…
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