No fue ésta la primera visita de Osorio a nuestro país -aunque yo no había tenido oportunidad de escucharlo- y confío que no será la última, porque estamos ante un artista interesante, sólido, responsable y seguro, que no encandila con sus versiones pero al que se escucha con agrado y en ningún momento decepciona.Sabe Osorio cantar con elocuencia, es musical así como extremadamente cuidadoso en el empleo de los pedales y posee una atinada adecuación estilística que le posibilita establecer con certeza los diferentes estilos y épocas, por lo que sus lecturas nunca dejan indiferente.Comenzó su extenso y variopinto programa con una transcripción del ignoto Walter Morse Rummel del coral que cierra la Cantata Nº 22 (‘Jesus nahm zu sich die Zwölfe’) de Bach, una obra sencilla y diáfana, como para ir entrando en calor. Mucho más compleja fue la…
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