En tardes de niebla y lluvia como la que vivimos esta noche en Porto, recolectaba Luigi Nono, a orillas del Adriático, los sonidos de la laguna veneciana atravesando el silencio; sonidos que las inclemencias meteorológicas alteraban, fundiéndolos en nuevas síntesis que aunaban tiempos y espacios, con sus reverberaciones de las polifonías bizantinas, de los cantos populares, de la naturaleza batiendo con sus olas -no necesariamente serenas- los muelles de la Serenissima...El concierto que Peter Rundel había programado meses atrás, ignorando por completo las vicisitudes climáticas que podríamos experimentar un 24 de octubre como éste, tuvo un marco ideal en una Casa da Música visitada por ecos portuenses a escasos metros de la gran rotonda de Boavista. Tiempos y espacios de nuevo dialogando, como arquitectura vibrátil musical, en una…
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