Tras las exitosas y provechosas estancias de Haydn en Londres, el empresario Johann Peter Salomon pensó que éste podía ser el compositor que de nuevo pusiera en valor el oratorio. Un género, casi en propiedad de Handel hasta entonces y asociado a la idiosincrasia británica, que había perdido vigencia en los últimos años del siglo XVIII, aunque resurgió a raíz de la conmemoración del centenario del nacimiento del de Halle (1685). Con ello Salomon podría llevar al de Rohrau a la capital británica por tercera vez. Finalmente, el más que sexagenario Haydn no haría el viaje y La Creación y Las Estaciones triunfarían en Viena.Las Estaciones parte del naturalismo ilustrado y de la tradición del género pastoral del siglo XVIII, ese Le portrait de la nature de Justin Heinrich Knecht (1752-1817) que se puede seguir en Beethoven, y supone, al igual…
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