Lleno absoluto, con sillas en el escenario. Éxito seguro y sonoro. La Bartoli ha emprendido otra de sus giras luego de grabar el correspondiente disco raro y al parecer ha llegado a colocarlo bien alto en el hit parade en Estados Unidos (supongo que sólo Andrea Bocelli, artista de la misma casa de discos, pudo o puede igualar esto en sus ‘mejores momentos’, aunque sea a costa de arruinar un Requiem de Verdi, dicho sea al pasar).Tras uno de esos fragmentos sinfónicos (nunca uno entero, pero el programa era largo: con el intervalo duró casi tres horas, lo que es sumamente generoso considerando la extensión de algunas de las arias), bien ejecutados por ese buen conjunto y ese buen director que es Antonini, y precedida de unos compases de orquesta, entró la diva vestida, adecuadamente, de castrado: sombrero, pantalones y botas de cuero…
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