No era la primera vez que el público del Maestranza disfrutaba con la visita de René Pape, que ya había encarnado a Gurnemanz en el Parsifal extraordinario que cerraba la temporada 2005 con Barenboim y la Staatsoper berlinesa; sin embargo, sí era la primera vez que este bajo alemán se enfrentaba a un liederabend en nuestro país. Con gran expectación, pues, se esperaba una visita, que sin lugar a dudas mereció la pena. Cuando un cantante como el que nos ocupa, que no suele frecuentar el universo liederístico en demasía, se aproxima a las canciones románticas de los más grandes compositores del XIX, puede ocurrir que su visión no encaje con la naturaleza de las piezas, quedándose en la superficie y agrandando más al oído que tocando la fibra. Sin embargo, y es lo que ocurrió la noche del pasado domingo en el coliseo sevillano, se encuentra…
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