En memoria de Inda Ledesma* En la presentación en Bruselas, Gergiev y sus huestes presentaron dos programas con obras rusas. Tuve que elegir y dejé de lado el primero (Chaicovski, Borodin y Rimski). Después del segundo he tenido tiempo más que suficiente para escribir y no he logrado hacerlo. Fue un concierto peculiar, en el que no sólo reaparecieron varias caras amigas sino que lo hicieron con el recuerdo de los ausentes que habrían disfrutado del concierto. Donde, además, yo que odio tomar nota porque me parece un tanto pedante y sobre todo molesto para los otros espectadores, garabeteé convulsivamente (y aún estoy descifrando). Y donde lo más conocido y trillado se convirtió en un descubrimiento. Vayamos por partes. Es definitivamente cierto que Gergiev es ahora un hombre sin duda todavía joven pero ya maduro, no sólo porque ha habido…
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