Poco, o mejor dicho, nada, tienen que ver las vicisitudes en clave de comedia de una compañía de cantantes en la que dos primadonne se tiran de los pelos, con las de un condenado a muerte que está a punto de ser quemado en la hoguera usando viles y crueles artimañas. Por este motivo, no es de extrañar que muchos intentaran, por ejemplo en las notas al programa, encontrar esa relación que parece establecerse (casi) siempre entre las dos partes de un espectáculo lírico de estas características. Sin embargo, parece que la única relación podría establecerse, si las informaciones de quien esto escribe no fallan, en su categoría de estreno absoluto en la ciudad, y en el caso de la segunda obra, El Prisionero de Dallapiccola, también en España.Así pues, no se presentaron juntas, como de costumbre, El Empresario de Mozart y Prima la Musica e poi…
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